Integrantes del Consejo Directivo y del equipo operativo conocieron los procesos de producción de plantas nativas, conservación de suelos y restauración ecológica que impulsa el Fondo Ambiental Metropolitano de Monterrey.
Cinco integrantes del Consejo Directivo y parte del equipo operativo de Capital Común participaron el martes 4 de agosto en una Travesía de Aprendizaje al Vivero Forestal El Refugio, del Fondo Ambiental Metropolitano de Monterrey (FAMM).
Ubicado en el municipio de Santa Catarina, dentro del Parque Nacional Cumbres de Monterrey, el vivero produce plantas nativas destinadas a proyectos de restauración ecológica. La jornada permitió conocer el proceso que sigue una semilla antes de llegar al bosque, así como las condiciones necesarias para que una intervención de reforestación pueda sostenerse en el tiempo.
La actividad formó parte de las Travesías de Aprendizaje de Capital Común, experiencias inmersivas que acercan a consejeros y colaboradores a distintos territorios para conocer de primera mano sus problemáticas, escuchar a quienes trabajan directamente en ellas y enriquecer la toma de decisiones con una perspectiva sistémica y de largo plazo.
Durante la primera parte de la visita, el equipo del FAMM explicó las distintas etapas de producción de las plantas: la selección y trazabilidad de las semillas, la preparación del sustrato, el riego, la nutrición, el control de enfermedades y el cuidado de las raíces.
Los participantes también realizaron una práctica de siembra en charolas. La actividad permitió reconocer que la restauración comienza mucho antes de plantar un árbol y que sus resultados dependen del conocimiento técnico, el trabajo cotidiano y la continuidad de los cuidados.
Posteriormente, el grupo se trasladó a distintos puntos de la montaña para observar trabajos de restauración y conservación de suelos. Entre las intervenciones presentadas se encontraron biocostales, barreras de piedra y material vegetal, zanjas y tinas ciegas.
Estas obras contribuyen a reducir la velocidad del agua que escurre por las laderas, contener la erosión, retener suelo y humedad y generar mejores condiciones para la recuperación de la vegetación.
La jornada concluyó con una práctica de reforestación. Con el acompañamiento del personal del FAMM, consejeros y colaboradores plantaron pinos nativos y conocieron las medidas necesarias para proteger sus raíces y favorecer su adaptación al terreno.
El recorrido mostró que plantar un árbol representa solamente una parte del proceso. La supervivencia de cada ejemplar depende también de la selección del sitio, la disponibilidad de agua, la conservación del suelo, el seguimiento técnico y el mantenimiento durante los años posteriores.
Las reflexiones recabadas después de la Travesía mostraron que el aprendizaje trascendió los aspectos técnicos de la reforestación. Uno de los principales cambios de perspectiva fue reconocer la relación directa entre la restauración de los bosques y la calidad de vida en la zona metropolitana.
Los participantes identificaron conexiones entre la conservación de los ecosistemas, la disponibilidad y calidad del agua, la protección del suelo, la calidad del aire y la resiliencia de las comunidades.
Esta perspectiva resulta relevante para Capital Común porque permite comprender que las agendas ambiental y social no transcurren de manera separada. La degradación de los bosques y los suelos repercute en las condiciones de vida de las personas y en la capacidad del territorio para responder ante fenómenos como sequías, incendios o lluvias intensas.
La experiencia también permitió dimensionar la escala del desafío. Aunque la capacidad de producción del vivero es considerable, la extensión del territorio que necesita ser restaurado requiere sumar capacidades y sostener los esfuerzos durante largos periodos.
A partir de esta observación surgieron preguntas sobre los actores que integran el ecosistema de restauración, la manera en que se articulan sus intervenciones, los vacíos existentes y las condiciones necesarias para construir estrategias territoriales de mayor alcance.
La visita tuvo un propósito formativo: acercar a los participantes al territorio, cuestionar ideas previas y mejorar la calidad de las preguntas que orientan las conversaciones estratégicas de Capital Común.
Entre los temas que quedaron abiertos para su análisis se encuentran el mapeo del ecosistema de restauración ambiental, la identificación de posibles aliados y la definición del valor adicional que puede aportar Capital Común ante problemáticas en las que ya intervienen empresas, organizaciones de la sociedad civil, comunidades e instituciones públicas.
Estos aprendizajes coinciden con el enfoque de la organización frente a problemáticas sociales complejas: reconocer que ningún actor cuenta por sí solo con todas las respuestas y que las transformaciones de largo plazo requieren conocimiento, colaboración, articulación y continuidad.
Las Travesías de Aprendizaje buscan incorporar este tipo de experiencias a la reflexión institucional. Caminar el territorio, conocer a sus protagonistas y observar directamente los procesos permite ampliar perspectivas y tomar decisiones con mayor comprensión de las relaciones y condiciones que sostienen cada problemática.
Capital Común agradece al Fondo Ambiental Metropolitano de Monterrey y al equipo del Vivero Forestal “El Refugio” por compartir su experiencia, conocimiento y trabajo en favor de la restauración de los bosques de Nuevo León.