HISTORIA DESTACADA DEL MES Salud

Organizaciones de Nuevo León cierran un proceso de construcción colectiva para fortalecer el ecosistema de salud mental

04 Sep 2026     5 min lectura

Durante cuatro talleres, organizaciones y liderazgos del sector avanzaron de un diagnóstico compartido hacia la definición de proyectos conectados y los primeros acuerdos para dar continuidad al trabajo colectivo.

El pasado 27 de agosto, Capital Común llevó a cabo el cuarto y último taller de la Iniciativa de Salud Mental, un proceso que durante julio y agosto reunió a organizaciones y liderazgos de Nuevo León para comprender mejor el ecosistema, identificar sus principales brechas y construir condiciones para avanzar de iniciativas individuales hacia intervenciones colectivas.

A lo largo de cuatro encuentros, el grupo siguió una ruta progresiva: primero, conocerse y construir confianza; después, profundizar en el diagnóstico y las brechas del sistema; posteriormente, identificar puntos de apalancamiento y explorar una dirección común; y finalmente, convertir parte de lo construido en posibles proyectos conectados y acuerdos de gobernanza.

Al cierre del proceso participaron 10 organizaciones, tras la incorporación de Integra A.B.P. durante el tercer taller, con cerca de 17 personas involucradas.

De comprender el sistema a construir respuestas conectadas

Uno de los principales aprendizajes de la iniciativa fue la importancia de ampliar la mirada más allá de las acciones que cada organización desarrolla por separado.

Durante los talleres, las y los participantes identificaron cuatro nudos principales del sistema: la ruta crítica de salud mental, las poblaciones invisibilizadas, la salud mental preventiva y la ausencia de datos, con el presupuesto como un tema transversal.

El trabajo realizado en el tercer taller permitió profundizar en estos retos desde una perspectiva sistémica e identificar puntos de apalancamiento: espacios en los que una intervención estratégica puede contribuir a modificar las condiciones que sostienen determinados problemas.

Con esta base, el cuarto taller buscó responder una pregunta distinta: ¿qué podemos construir juntas y juntos?

Proyectos conectados para aprovechar capacidades

Durante la sesión, las organizaciones presentaron y discutieron posibles proyectos a partir de los nudos identificados a lo largo del proceso.

La intención fue reconocer aquellas iniciativas en las que la colaboración pudiera generar un valor adicional frente al trabajo aislado de cada organización. Para ello, las propuestas fueron revisadas considerando cuatro criterios: viabilidad, impacto, complementariedad entre las organizaciones y rapidez de arranque.

Este ejercicio permitió comenzar a estructurar una cartera colaborativa, entendida no como un conjunto de proyectos independientes, sino como una oportunidad para conectar capacidades y esfuerzos alrededor de retos compartidos.

La conversación también retomó una de las ideas centrales de la iniciativa: pasar de organizaciones que trabajan de manera individual a una red capaz de generar inteligencia colectiva, capacidades ampliadas, proyectos conectados e incidencia.

Aprender de otras experiencias

Como parte del taller de cierre, las organizaciones participantes también tuvieron una conversación con Marco de la Garza, director de Faro en el Camino, para conocer aprendizajes derivados de una experiencia consolidada de trabajo en el ecosistema de reinserción social.

El intercambio permitió mirar el propio proceso desde la experiencia de otro ecosistema y reconocer aprendizajes que pueden ser relevantes para la construcción de colaboraciones sostenibles en salud mental.

Este componente fue importante porque el objetivo de la iniciativa no se limitó a definir proyectos, sino a generar condiciones para que las organizaciones puedan sostener en el tiempo una forma distinta de relacionarse y trabajar.

El cierre de los talleres, el inicio de otra etapa

La iniciativa comenzó con una tarea esencial: poner en relación a quienes ya están trabajando por la salud mental en Nuevo León. A partir de ahí, las organizaciones pudieron compartir sus perspectivas, reconocer capacidades, identificar brechas y construir una lectura más amplia del sistema.

Cuatro talleres después, el grupo llega a una nueva etapa con una comprensión más compartida de los retos, posibles puntos de intervención, ideas de proyectos conectados y primeros acuerdos para continuar trabajando.

El proceso no busca sustituir el trabajo que ya realizan las organizaciones, sino conectar capacidades y generar condiciones para que los esfuerzos individuales puedan adquirir mayor alcance cuando se articulan alrededor de propósitos comunes.

Así concluye esta primera etapa de la Iniciativa de Salud Mental. Lo que sigue será llevar lo construido en estos encuentros a la práctica y poner a prueba la capacidad del ecosistema para transformar la colaboración en acciones sostenidas.

Porque fortalecer la salud mental en Nuevo León requiere no solo organizaciones capaces, sino también un ecosistema capaz de trabajar como tal.