Fortalecimiento de Capacidades

Fortalecer la atención prehospitalaria para responder mejor ante una emergencia

29 Sep 2026     5 min lectura

Una emergencia médica puede ocurrir en cualquier lugar y en cualquier momento. Cuando sucede, los primeros minutos pueden ser determinantes. Responder oportunamente requiere mucho más que una ambulancia disponible: implica contar con personal capacitado, vehículos y equipamiento adecuados, hospitales capaces de recibir pacientes y una coordinación efectiva entre quienes forman parte del sistema.

Ese es uno de los retos que Cruz Roja Mexicana Delegación Nuevo León busca atender con un proyecto que actualmente se encuentra en marcha para fortalecer su capacidad operativa prehospitalaria, ampliar su cobertura y reducir los tiempos de respuesta.

Como parte de esta iniciativa, 13 nuevas unidades ya están incorporadas a la operación de Cruz Roja y en circulación. Se trata de cinco ambulancias de atención avanzada, dos unidades de rescate urbano, tres motocicletas de primera respuesta y tres vehículos de primera atención.

Cada tipo de unidad responde a necesidades diferentes dentro de la atención prehospitalaria. Las ambulancias cuentan con equipamiento para atender emergencias médicas y trasladar pacientes; las unidades de rescate urbano están preparadas para intervenir en accidentes de alta complejidad; las motocicletas permiten una primera respuesta en zonas donde el tránsito puede dificultar el acceso; y los vehículos de primera atención permiten que personal médico y de enfermería valore y estabilice determinados casos en el lugar, reduciendo traslados que no son necesarios.

La distribución de estas unidades parte, además, de información generada por la propia operación de Cruz Roja. A partir de sus registros de llamadas de auxilio, la institución identificó los polígonos con mayor demanda para evitar la subutilización de los recursos y acercar las unidades a los lugares donde más se requieren.

El proyecto contempla ampliar la cobertura en municipios como Escobedo, Juárez, García, Monterrey, Apodaca, El Carmen y Montemorelos, con alcance a municipios colindantes. De acuerdo con la estimación planteada por Cruz Roja, las nuevas unidades pueden ampliar la cobertura a aproximadamente 325 mil habitantes.

La unidad es parte de un sistema

La incorporación de vehículos representa una nueva capacidad para la institución, pero no resuelve por sí sola todos los retos de la atención prehospitalaria.

En entrevista, Rogelio Ayala García, director general de Cruz Roja Mexicana, Delegación Nuevo León, señala que la atención de una emergencia involucra a distintos actores. Una ambulancia puede llegar al sitio, pero después comienza otra parte de la cadena: la atención durante el traslado, la recepción del paciente y la coordinación con los hospitales.

Desde su perspectiva, mejorar la respuesta requiere mayor comunicación y coordinación entre quienes participan en este proceso, evitando duplicidades y buscando aprovechar de mejor manera recursos que siempre son limitados.

Esta dimensión también está presente en el proyecto. Además de incrementar la cantidad de unidades y mantenerlas en operación, Cruz Roja plantea continuar trabajando con gobiernos municipales y actores locales para construir mecanismos que permitan sostener la cobertura de atención prehospitalaria en el tiempo. Entre sus objetivos se encuentra también promover políticas públicas municipales relacionadas con este servicio.

La organización ya cuenta con convenios municipales y plantea seguir construyendo alianzas de largo plazo con autoridades e iniciativa privada. La intención es que la atención de emergencias pueda contar con condiciones de operación más sostenibles y que la responsabilidad de fortalecer esta capacidad no recaiga en un solo actor.

Prepararnos antes de que ocurra una emergencia

Hay otra parte de esta conversación que sucede antes de que alguien llame a una ambulancia: la prevención.

Cruz Roja identifica como uno de los ejes necesarios para fortalecer la respuesta el desarrollo de una cultura de prevención de accidentes y enfermedades. Una población con mayor información puede reducir riesgos y tener mejores herramientas para actuar ante una situación crítica.

La institución también plantea acercar conocimientos básicos de primeros auxilios y respuesta ante emergencias a niñas, niños y adolescentes desde la educación básica. Saber cómo activar un servicio de emergencia, reconocer una situación de riesgo o brindar una primera respuesta puede contribuir a que la atención comience incluso antes de que llegue un profesional de la salud.

Esta visión amplía la conversación sobre la atención prehospitalaria. No se trata únicamente de contar con más unidades, sino de construir las capacidades que permiten que esas unidades respondan de manera efectiva y que la sociedad tenga herramientas para prevenir y actuar.

Una capacidad que se construye en común

El proyecto ya se encuentra en operación y las nuevas unidades forman parte de la respuesta cotidiana de Cruz Roja en Nuevo León. El siguiente paso es observar cómo esta capacidad ampliada se traduce en una mayor cobertura y en mejores tiempos de atención.

El propio proyecto establece como resultados esperados disminuir el tiempo de llegada de la primera atención, ampliar la cobertura gratuita, reducir complicaciones asociadas a una atención tardía y aumentar el número de servicios que la institución puede brindar.

Pero la historia no termina con la incorporación de las unidades.

La atención de una emergencia suele comenzar con una llamada y continuar con una cadena de decisiones, personas y recursos. En esa cadena participan ciudadanos, paramédicos, hospitales, autoridades, empresas y organizaciones sociales.

Cruz Roja tiene una trayectoria de más de un siglo en Nuevo León. Su primera presencia en el estado se remonta a 1909, durante la inundación de Monterrey, y desde entonces su labor humanitaria ha evolucionado junto con las necesidades de la entidad.

Hoy, fortalecer esa capacidad implica también fortalecer las conexiones entre quienes hacen posible la respuesta.

Desde Capital Común, esta iniciativa refleja una convicción central: los retos que compartimos requieren capacidades que también construimos en común. El papel de la inversión social no está solamente en sumar recursos, sino en ayudar a que organizaciones con experiencia puedan ampliar sus capacidades, conectar esfuerzos y generar condiciones para que esas capacidades permanezcan y se fortalezcan.

Las nuevas unidades ya están en las calles. El reto es seguir construyendo, entre distintos sectores, el sistema que permita que cada una de ellas pueda hacer mejor su trabajo.

Porque ante una emergencia, cada minuto cuenta. Y estar preparados también es una tarea de todos.